CIEES / Comunidad Internacional de Empresarios y Ejecutivos Schoenstattianos

El Papa sobre la economía de comunión: No es evitar el lucro sino compartirlo

Papa Francisco

En una cita con más de mil empresarios realizada en febrero, Francisco I enfatizó en que “no basta la filantropía, es necesario no producir descartados”. Su llamado es a no perder la identidad de la economía de comunión, en una sociedad en la que hay ricos y pobres pero donde “los ricos saben compartir sus riquezas y los pobres son llamados bienaventurados”.

En el encuentro, organizado por el movimiento de los Focolares, el Papa recordó que la iniciativa de economía y comunión nació hace 25 años en Brasil, tras la invitación de Chiara Lubich, que frente a de las desigualdades sociales convocó a los empresarios a volverse agentes de comunión.

Francisco señaló como primera cosa que “el dinero es importante, especialmente cuando no hay, porque de él dependen el alimento, la escuela y el futuro de los hijos”. Pero que “se vuelve un ídolo cuando se transforma en finalidad”. Y no es por casualidad, añadió, que la avaricia es un vicio capital porque “es pecado de idolatría”.

Y señaló que “cuando el capitalismo hace del lucro su única finalidad, corre el riesgo de volverse una estructura idolátrica, una forma de culto”. Por ello, el modo concreto para no volver el dinero en un ídolo “es compartirlo con los demás, especialmente con los pobres, o para hacer estudiar y trabajar a los jóvenes”.

El segundo punto abordado por el pontífice fue la pobreza. Francisco señala que “algunas semillas de la Biblia han florecido en instituciones más eficaces que las antiguas” y que “la razón de los impuestos está en esta solidaridad, que es negada por la evasión fiscal”.

Francisco profundiza así que “el problema ético de este capitalismo es la creación de descartes humanos que luego el mismo sistema quiere curar” e ironizó que “cuando las empresas de armas financiaran hospitales para curar a los niños mutilados por sus bombas, el sistema habría llegado a su culmen”. Porque el capitalismo “conoce la filantropía y no la comunión”.

En cambio, aseguró, la economía de comunión “no debe solamente curar a las víctimas, sino también construir un sistema donde sean cada vez menos”. Porque “imitar al buen samaritano del Evangelio no es suficiente”, en cambio es necesario antes “combatir las estructuras de pecado que producen víctimas”.

El Santo Padre ha precisado que “un empresario de comunión tiene que hacer de todo para que quienes se equivocan y dejan la casa puedan tener un trabajo y un rédito digno, y no encontrarse comiendo con los puercos”, recordando la parábola del Hijo Pródigo.

El tercer punto abordado por Francisco se refiere al futuro, alertando que “cada vez que las personas, los pueblos e incluso la Iglesia han pensado de salvar al mundo creciendo en números” han producido “estructuras de poder, olvidándose de los pobres”. Y considerar también que “la comunión no es solamente división, sino también la multiplicación de los bienes”.

Especificó que el primer don del empresario es la propia persona: “vuestro dinero si bien es importante es demasiado poco” y que “en la lógica del Evangelio, si no se dona todo nunca se dona bastante”.

Al concluir sus palabras el Papa invitó a continuar a ser semilla, sal y levadura de otro tipo de economía: “la economía del Reino, donde los ricos saben compartir sus riquezas y los pobres son llamados bienaventurados”.

Fuente: www.zenit.org