CIEES / Comunidad Internacional de Empresarios y Ejecutivos Schoenstattianos

Una oportunidad de mirarnos por dentro.

Por Paola Gómez, Directora Ejecutiva CIEES Chile.

Esta crisis mundial se nos vino a todos encima, en todos los rincones del
mundo. A cada uno le toca de manera distinta, por nuestras vivencias,
realidades y situaciones que llevamos en “nuestra mochila de la vida”.
No soy quién para decirles lo que tengan que hacer, pero si me lo permiten,
les quiero hacer una invitación: Algo nos está pidiendo Dios, pero no
podemos descubrirlo ni sanarnos si es que no tenemos disposición para
detenernos, escucharlo y cambiar.


Este virus materializa lo enfermo que está nuestro mundo, centrado en tener
y en hacer, más que en SER. Nuestra humanidad ha dejado de lado el
crecimiento espiritual, la importancia de los valores, el rol de la familia, la
solidaridad, la mirada compasiva y tantas otras cosas, por lograr metas
materiales y tener más.


La economía es parte de la vida y de nuestra sociedad, es muy necesaria y
debe seguir adelante. Sin embargo, los quiero invitar a detenerse unos
minutos al día y recuperar esa capacidad de asombro que nuestras hijas e
hijos nos dan al observarlos cuando juegan o conversan entre ellos, o cuando
llaman a sus amigos o bien se conectan con sus familiares a través de las
plataformas digitales. Veamos cómo hacen sus tareas, y reforzemos con ellos
la importancia del proceso de aprendizaje, y no exclusivamente de la meta.
Tratemos de mirar el vaso medio lleno y agradecer todas las externalidades
positivas que nos está dando esta situación que seguramente durará mucho
tiempo. Cuántos de nosotros no decíamos: “Es que me encantaría trabajar
desde la casa para estar con los hijos”; o bien “me encantaría tener más
tiempo para leer, o quizás tener más tiempo para hacer lo que me gusta”. Así
es, ese tiempo ha llegado. Estoy convencida de que Dios nos pide en esta
cuarentena una actitud de ayuno de las cosas que no nos hacen bien y/o que
no nos hacen plenos. Revisemos si nuestras prioridades han cambiado y
ayudémonos a alivianar nuestra mochila con cosas que quizás ya no son
importantes.

Paola Gómez, CIEES Chile.

Todos tenemos la misma cantidad de horas al día, pero ¿Por qué hay
personas que pueden ser felices y cumplir sus metas? ¿Será que nos
ponemos metas muy altas y somos demasiado autoexigentes, y que le
exigimos a nuestros hijos entrar en esa misma dinámica? Y si miramos
nuestro actuar ¿Disfrutamos las cosas que hacemos, el trabajo, cocinar, hacer
tareas con los hijos e hijas? ¿Qué emoción colocamos en cada una? Es ahí
donde debemos entrar. Mientras más nos conectemos con lo que hacemos y
si además agregamos emociones positivas, vamos a sentir que la mochila se
aliviana.
Por último, los invito a sonreír más, a ser conscientes de la sonrisa, y de
cuantas veces nuestro rictus esboza una. El cerebro no sabe si cuando sonríes
estás haciendo algo que no te gusta, pero solo con el hecho de sonreír éste
entiende que estás disfrutando, y las hormonas del estrés bajan y las del
placer aumentan.